La apología de Fray Servando Teresa de Mier hace una mención de la teoría de que el mítico rey Quetzalcóatl de los antiguos mexicanos era, en realidad, el mismísimo Santo Tomás, uno de los apóstoles de Jesucristo. Que llegó al continente americano por medio de embarcaciones chinas, muy probablemente de isla en isla, hasta llegar a las tierras mesoamericanas. Pero que, según lo remarca el fray, nunca se sabrá con total certeza si esto es verdad o no por la quema masiva de códices y registros indígenas sobre sus antepasados y de su historia.
Ya había escuchado con anterioridad este rumor y me parece como una fascinante leyenda que, a pesar de todo, tampoco le di tan gran importancia por ser precisamente aquello: una leyenda, en mi opinión. Está llena de misticismo, de intento de justificar lo indígena, de relacionar los actos de éstos con el cristianismo, etcétera. Me es una leyenda con más fines utilitarios que verdaderamente explicativos e históricos, y esta misma falta de registros que nos impedirá conocer lo que realmente pasó no me convence de que haya sido el apóstol quien llegó al continente.
Pero sí hubo un dato que me pegó de golpe un día que vi este mapa en internet:
Este es un mapa supuestamente diseñado por un navegante chino llamado Zheng He, figura importante de una teoría del británico Gavin Menzies en la que explica que América fue primeramente descubierta por los chinos en 1421, varias décadas antes que Cristóbal Colón. Menzies señala que esto pudo haber posible porque China era la única potencia con suficiente poder y recursos para realizar viajes tan largos, y que de esta manera pudo haber hecho un viaje tan largo como para llegar a América primero que Europa. De hecho, Menzies menciona que este mapa pudo haber llegado hasta con los europeos alrededor de aquellos tiempos, y que, de esta forma, Colón pudo haberse inspirado en realizar su viaje en busca de otra ruta hacia la India cuando cayó en sus manos.
Sin embargo, y como era de esperarse, esta teoría no está privada de contriversias. Primeramente, está la controversia de la veracidad de este mapa. Supuestamente, es una copia del siglo XVIII de otro supuesto mapa del siglo XIV, el cual no se ha encontrado. Segundo, esta teoría ha hallado poco apoyo en la comunidad académica, diciendo que Menzies se apoya más en especulaciones que en hechos, y que en esa época los chinos eran tan rigurosos en sus registros que este supuesto viaje habría sido detallado. Menzies insiste en que no sobrevivió registro alguno debido a una quema de documentos realizada tras la muerte del emperador Zhu Di, en manos de los mandarines, donde estaban estos registros. Pero tampoco ha encontrado apoyo.

No obstante, no evité relacionar esta historia de Santo Tomás en las carabelas chinas con esta teoría debido a este dato que ambos insisten: que los chinos son, y fueron, capaces de realizar larguísimos viajes navales que les habría permitido encontrar el continente muchísimo antes que Europa.
No quiero arriesgarme a decir que estoy de acuerdo con esta teoría (yo tampoco apostaría todo lo que tengo por una teoría más especulativa que científica), pero se me hace totalmente intrigante que ya sean dos las fuentes que insisten en el poderío chino de llegar hasta muy lejos con sus embarcaciones, tan lejos como para descubrir América. Me atrevería a decir que esta similitud de historias podría señalar un hecho; no la verdad en sí--no decir que efectivamente lo lograron--, pero sí podría indicar que algo sucedió muchísimo antes que Colón que relacionaba a Asia con América y Oceanía, aunque jamás lo sabremos totalmente a menos de que se investigue más a fondo.
Yo creo que, si Menzies (yTeresa de Mier, si es que quería hallar también aceptación en su teoría) quiere ver sus especulaciones con mayor aceptación y validez, debe esperar a que el tiempo siga trayendo nuevos descubrimientos. En lo que yo llamaría "la tercera es la vencida", hay que ver si una tercera fuente pueda surgir en el futuro, ya verdaderamente científica y concreta en hechos, y que les confirme totalmente las historias precolombinas de las navegaciones chinas.
Por mi parte, todo creo que todo esto debería archivarse todavía como leyenda. Pero tampoco descartaría un posible grano de sinceridad y lógica en estas historias.